Toda una vida dedicada al arte

SENSACIONES DIFERENTES

Enrique Matey

Acabo de recibir un pequeño libro titulado ¨HECHOS E IDEAS”, editado por la Universidad de Oviedo, en el que se describe el proceso de restauración de un busto de Isabel II. El responsable de este interesante trabajo es el gran escultor Vicente Vázquez Canónico.

Personalmente, he de confesar que no soy un gran conocedor de su Obra y que, en general, mis conocimientos sobre Arte son bastante limitados. Mi actividad profesional se desarrolla en el ámbito industrial, un campo que, desgraciadamente, dista bastante del mundo del Arte, a pesar de que en ambos se desarrollan, producen y recuperan piezas de alto valor.

La diferencia estriba, no obstante, en que en el Arte este valor posee una doble proyección:

• por un lado, la económica (compartida con el sector industrial), y

• por el otro, el valor de las sensaciones que sólo el Arte despierta o provoca, y que he experimentado en mi corta relación con Canónico.

Cierto día, recibí una llamada telefónica de un para mí desconocido escultor que solicitaba información técnica para realizar la soldadura de una fundición gris muy antigua. He de señalar que las consultas son una práctica común en el desarrollo de mi actividad profesional, ya que la empresa en la que trabajo se dedica a la recuperación -restauración de piezas de todo tipo relacionadas con los diversos sectores industriales.

El tratamiento que le di a esta llamada fue el mismo que hubiera dado a cualquier otra consulta recibida de cualquier ingeniero de mantenimiento industrial. Esto es: intenté aportar mis conocimientos y experiencia para determinar el mejor proceso de soldadura posible y el producto más adecuado para el tipo de metal del que la pieza está construida.

Debo decir que mi aportación fue tan modesta como corta en el tiempo, ya que se resumió en 3 ó 4 conversaciones telefónicas. Tras ello, el tema desapareció de mi mente como asunto zanjado (al igual que desaparecen los trabajos terminados en el sector industrial).

Han pasado ya unos años desde que esto ocurrió, y ahora Vicente me hace llegar el libro antes citado, en el que se detalla el trabajo realizado.

Pues bien, también es ahora cuando experimento esas SENSACIONES DIFERENTES a las que antes aludía, y que raramente percibimos cuando nos encontramos inmersos en nuestro trabajo cotidiano de trato con multinacionales, presupuestos, objetivos, producciones, costos, márgenes…

Por ello, desde aquí quiero agradecer a Canónico de un modo muy personal, pero también en nombre de la compañía a la que represento (Castolin España), el haberme permitido sentirme útil en la  recuperación de esta Obra de Arte, y quiero agradecerle igualmente su esfuerzo por acercarnos al mundo de las SENSACIONES.

Desde el punto de vista puramente técnico, quisiera resaltar el excelente resultado final de la restauración y la aplicación complicada y totalmente novedosa de una aleación de cobre como elemento compactador del sustrato, así como de protección contra la corrosión ambiental, lo que asegura que después de este trabajo la estimación de vida de esta pieza es mucho mayor que la que le dieron los constructores originales. Esto es una muestra más de la categoría del trabajo realizado por Canónico.

Sus obras permanecerán en el tiempo, y podrán ser disfrutadas indefinidamente. Por ello, desde aquí pido a todos que conozcamos y disfrutemos no sólo de la Obra, sino principalmente de quien es capaz de hacerla realidad con su magia.